Es curioso como ciertas personas se quedan grabadas en tu mente, porque sin ser de tu familia, forman parte de tu vida no?
En aquellos lejanos años de niña buena de colegio Parroquial teníamos a la Señora Papa…ella se apostaba todos los dias a la salida del colegio, en el Jr. Don Bosco de Breña. Salíamos en tropel a las 5:30 de la tarde, muchas habíamos almorzado a las 11 de la mañana y en esa época no “se usaba” llevar lonchera cuando estudiabas por la tarde (o bueno eso era lo que mi madre me hacia creer) de modo que salir y volar a su lado era cosa de todos los dias, ella llevaba una fuente de porcelana (esas blancas con filo azul) cubierta de un paño blanquísimo, y debajo, humeantes, olorosas, estabas las papitas rellenas, aunque decir rellenas era un decir, pues sólo tenían apenas un aderezo de cebolla, pero eran ¡¡¡tan ricas !!!! , aun ahora al escribir siento su aroma…las vendía en un cuadradito de papel blanco de despacho (en esa época, reitero, no habian descartables, ni bolsitas sangucheras…que tiempos!!!!) y podías echarte rocoto con cebollita china… Mucha agua ha corrido bajo el puente después de esas olorosas papitas de mi primariosa infancia…pero escribir sobre ellas me hizo retroceder en el tiempo donde definitivamente las cosas eran mucho mejor…(Suspiro). En secundaria dentro del colegio estaba el quiosco de la Tia Dorita, ella vendía tajadas de un rico y esponjose keke, que amenizabamos con una sabrosa TWIST. Mención aparte es para Claudia, una compañera de aula que yo siempre había admirado, porque era linda, porque era rubia y tenía los ojos claros. Debo confesar que mas de una vez me hizo menos porque según ella mi apellido era “demás” , ahora en retrospectiva comprendo que era sólo una fachada para ocultar su inseguridad. En tercero de media empezó a traer, para vender, tajadas de keke de chocolate, “sapitos” y papitas en hojuelas, allí recién reparé en su uniforme gastado y sus zapatos marca “TEDDY”, ¡pobre Claudia, que será de su vida !.
Otro personaje memorable de mi vida es Panchita…la conozco de toda la vida (y eso es decir bastante eh?) aún permanece en la esquina de mi cuadra, ha visto pasar bodegas, restaurantes y no se que tantos otros negocios en esa bulliciosa esquina de la Av. La Paz… Cuando era pequeña era la indicada para proveerme de mis chistes y las famosas figuritas y los últimos álbumes de colección. En los dorados años de mi adolescencia, era infaltable, con las Revistas Teleguía, Coqueta y después TU. Los años pasaron y mis gustos lectores tambien, ahora leía Gente la Revista de la Gente Inteligente, coleccionando con avidez, los libritos de la Colección Salvat y después en la universidad, en esta ingrata profesión del periodismo, tenía que leer 5 o 6 periódicos por día, para “sacar mi propia conclusión de lo que realmente pasaba en el mundo” según mi inefable profesor Winston Orrillo. Cuando me entró la rebeldía política lo que leía era El Diario, Cambio, Caretas y la Revista SI (confieso que era para chequear si nuevamente había salido mi foto publicada por las revueltas en la universidad). Siempre la recuerdo porque su cumpleaños es el 14 de enero y ella recuerda que el mio es una semana después. Hace pocos años supe que su nombre es Aurelia Rosas, Pnachita es sólo un nombre de cariño. Los años pasan y ahora es ella quien puntualmente lleva El Comercio a mi puerta, así como los fascículos de todos los libros de recetas que publican, los colecciono fielmente y prometo en un futuro no muy lejano, tratar de prepararlos (bueno por lo menos uno de cada libro).
Escribir esto me ha llenado de nostalgia, por el tiempo que se fue y por la gente que ya no esta, peo como bien dice el autor (cuyo nombre no recuerdo) “Recordar es volver a vivir”…

